jueves, 5 de mayo de 2011
Rot y Calamaro, Salamanca, Sep 2006
El pasado viernes 15 de septiembre estuve en Salamanca (España) para asistir al concierto de Andrés Calamaro y Ariel Rot. Lleno absoluto en el pabellón multiusos Sánchez Paraiso de una Salamanca en fiestas, público entregado y ambiente un poco sobrecargado. Abrió el concierto Quique González y su banda que cantó con el handicap de ser consciente de preceder a dos cracks (según sus propias palabras). Pero después de una hora bastante irregular de los teloneros, los primeros acordes de “Canal 69″, una vieja canción de Los Rodriguez, nos pusieron en antecedentes de lo que iba a ser el concierto, el gran concierto de Calamaro y su compañero de Los Rodriguez. Un concierto con mucho rock and roll, como dijo Ariel Rot que, por cierto, tocó la guitarra con una maestría inigualable.
Calamaro se dejó la garganta en una noche tremenda. Se le nota pletórico y desborda sentimiento. Disfruta y hace disfrutar. Su repertorio es el clásico de los últimos conciertos, incluyendo esas canciones que se han convertido en emblemáticas: “La Libertad”, ”Estadio Azteca”, ”Te quiero igual”.
Para mí, lo mejor fue escuchar “Rock and roll en la plaza del pueblo” y “Necesito un trago”, homenaje a los míticos Tequila, y “Sábado a la noche” de Moris. Carne de gallina y lágrimas nostálgicas.
“Paloma” cerró la fantástica fiesta, en los bises, con un Quique González en el escenario, intentando acompañar a Calamaro y Ariel. Este fin de concierto es ya una joya para coleccionistas.
Coldplay, Madrid, Nov 2005
Es que ni aposta. Fue entrar y todo se fue a la mierda. Apagón, plomos fundidos, Goldfrapp esaparecidos. Una situación como para imaginarse las caras de la concurrencia, que no sabían muy bien si aquello formaba parte del guión o si realmente se trataba de un lamentable episodio de falta de potencia energética. O tal vez de exceso, demasiado para sus bodies. Ciertamente, es una escena bastante triste ver cómo un grupo está sobre el escenario haciendo su actuación y se quedan sin suministro eléctrico. Triste e incluso patético, aunque no sea culpa suya. Orejas gachas y al camerino.
Fuera como fuese, lo cierto es que Goldfrapp desaparecieron tras un par de temas, tal vez tres, y los 'pipas' de Coldplay comenzaron a prepararlo todo mientras el ambiente en la pista se hacía cada vez más insoportable y agobiante. ¿Buena o mala señal? Los conciertos con el público sobre excitado están bien, tienen su aquel, te motivas quieras o no pero, uf, ojo porque puede salirte el tiro por la culata. Ya desde un buen rato antes del inicio del show el Palacio de los Deportes era una olla a presión a muchos grados centígrados (y farenheit, y farenheit también), a pesar de que más allá de sus puertas el frío reinara sobre Madrid.
Lights off, esta vez aposta, gritos desesperados de los más fanáticos, apreturas y mucho movimiento de cuello en busca de un ángulo de visión que permita ver algo. Con algo habría que conformarse en un primer momento, aunque como siempre, con el transcurrir de los minutos uno siempre termina por hacerse un hueco del que disfrutar. Lo primero que Chris Martin nos ofrece de sí mismo es si silueta sombreada ante una gran pantalla que preside el escenario. Se mueve espasmódicamente con los primeros compases de Square One y, sí, efectivamente, tal vez esté mal decirlo, pero se parece demasiado a Bono de U2, al Bono de los buenos años de Zoo TV y Zoo Station.
Fuera como fuese, lo cierto es que Goldfrapp desaparecieron tras un par de temas, tal vez tres, y los 'pipas' de Coldplay comenzaron a prepararlo todo mientras el ambiente en la pista se hacía cada vez más insoportable y agobiante. ¿Buena o mala señal? Los conciertos con el público sobre excitado están bien, tienen su aquel, te motivas quieras o no pero, uf, ojo porque puede salirte el tiro por la culata. Ya desde un buen rato antes del inicio del show el Palacio de los Deportes era una olla a presión a muchos grados centígrados (y farenheit, y farenheit también), a pesar de que más allá de sus puertas el frío reinara sobre Madrid.
Lights off, esta vez aposta, gritos desesperados de los más fanáticos, apreturas y mucho movimiento de cuello en busca de un ángulo de visión que permita ver algo. Con algo habría que conformarse en un primer momento, aunque como siempre, con el transcurrir de los minutos uno siempre termina por hacerse un hueco del que disfrutar. Lo primero que Chris Martin nos ofrece de sí mismo es si silueta sombreada ante una gran pantalla que preside el escenario. Se mueve espasmódicamente con los primeros compases de Square One y, sí, efectivamente, tal vez esté mal decirlo, pero se parece demasiado a Bono de U2, al Bono de los buenos años de Zoo TV y Zoo Station.
El bueno de Martin se lo pone demasiado fácil a quienes critican a su banda de querer ser los nuevos U2. Desde imitaciones en las poses (esos brazos arriba, esa pierna arriba, esos saltitos, ese caminar altivo y desafiante, miradas fijas a las cámaras), hasta utilizar los mismos truquitos escénicos (que si me meto entre el público y aparezco en la grada para cantar unas estrofas, que si toco dos canciones acústicas a mitad de la actuación, que si cronómetros contando hacia atrás, que si decenas de detallitos similares). Musicalmente, es evidente que Coldplay busca (tal vez les salga sin querer) la trascendencia que han obtenido los irlandeses a través de canciones como Clocks (su Where the streets have no name particular),Talk, Speed of sound, In my place o Fix You.
No tiene nada de malo tener referentes musicales. De hecho, la gente lo agradece, pero Coldplay, al menos en esta gira, consiguen que el seguidor extremo de U2 no pueda evitar hacer comparaciones. Y si el seguidor extremo lo hace, la prensa musical extrema lo hará todavía más. Así hasta que Coldplay logren editar el disco definitivo que supere a sus gurús artísticos, o hasta que se vean devorados por sus propias aspiraciones de grandeza.
El público y la banda, mientras tanto, encantados de haberse conocido. Los músicos estaban contentos y así lo hacían notar constantemente. Chris chapurreaba en castellano y se llevaba todo el protagonismo, mientras sus compañeros le daban un gran apoyo musical un poquito más allá de los focos. Con un sonido impecable, desgranaron su ya importante colección de himnos, algunos que ya suenan bien añejos (me acuerdo de Trouble y Yellow ahora), y otros muy de nuestros días. Pocas canciones de relleno hubo.
Retomando los guiños a las costumbres escénicas abiertas por U2, uno de los momentos más llamativos y pretendidamente impactantes tuvo lugar cuando Chris Martin se abrió paso entre el público y llegó hasta la mitad de la gradería izquierda del pabellón. Minutos antes, un equipo de fornidos muchachotes se había encargado de actuar como el Moisés biblico y abrir en canal al público para que el cantante pudiera llegar al punto designado. Al apartarnos de esa manera, haciendo un cordón para favorecer la vía libre, estaba claro que alguien pasaría por allí. Pasó tan rápido que apenas hubo tiempo de ver su rizada cabellera. Segundos después entonaba la parte final de In My Place desde las alturas, como puedes ver en este par de fotos (a Bono puedes verle hacer algo más que similar en los primeros conciertos de la gira Elevation de 2001).
Coldplay tienen hasta la fecha tres discos, cada uno mejor que el anterior. En ellos hay un buen puñado de exitazos, de temazos, que enganchan al público enterado y al menos exigente. Están llenando pabellones con gran facilidad a pesar de tener apenas algo más de un lustro de vida. Son grandes y pueden serlo más, pero también pueden dejar de serlo bruscamente. El concierto de Madrid fue notable, un espectáculo para todos los públicos, con clara vocación de entretenimiento de estadio, y con un nivel musical muy alto. Una pega, eso sí, es que apenas superara los noventa minutos de duración.Retomando los guiños a las costumbres escénicas abiertas por U2, uno de los momentos más llamativos y pretendidamente impactantes tuvo lugar cuando Chris Martin se abrió paso entre el público y llegó hasta la mitad de la gradería izquierda del pabellón. Minutos antes, un equipo de fornidos muchachotes se había encargado de actuar como el Moisés biblico y abrir en canal al público para que el cantante pudiera llegar al punto designado. Al apartarnos de esa manera, haciendo un cordón para favorecer la vía libre, estaba claro que alguien pasaría por allí. Pasó tan rápido que apenas hubo tiempo de ver su rizada cabellera. Segundos después entonaba la parte final de In My Place desde las alturas, como puedes ver en este par de fotos (a Bono puedes verle hacer algo más que similar en los primeros conciertos de la gira Elevation de 2001).
Oasis, Madrid, Oct 2005
La noche empezo en el museo del jamon, donde entramos en calor con cervezas y hablamos de cosas tan dispares como los coches o el grunge. Al final,y como era de esperar, nos cagamos en los Mercedes y Kurt Cobain. A eso de 20.30, o un poco mas tarde llegamos al palacio de deportes. Al llegar alli y ver que no habia cola y teniendo en cuenta que se habian acabado las entradas...pensamos que tendriamos que colgarnos con arneses del techo. Pero no...la mitad del recinto estaba cubierto con lonas negras, con lo que el aforo se redujo considerablemente. Aun asi no se lleno al menos en apariencia.
Llegamos a mitad del concierto de The Coral...a los que no preste la mas minima atencion. Con 10 minutos de retraso las luces se apagan...empiezan a sonar unas voces en playback que me resultan bastante familiares...efectivamente, la entrada de la bateria (tambien en playback) de Fuckin in the Bushes daba comienzo al concierto. Delirio colectivo (al cual yo contribuia encantado). Casi sin tiempo para tomar aire Turn up the Sun (la mejor cancion del ultimo album) la enlazan con Lyla, que suena como un clasico mas del grupo. Apoteosis. Liam da las gracias en castellano. Su voz suena, contra todo pronostico, espectacular y con el carisma de la mitad de los 90, aunque queda tapada en gran medida por el karaoke que formamos las 9000 almas que alli habria. El primer momento realmente grande de la noche llega con Morning Glory, en la cual ya me destroze las cuerdas vocales y me fracture algun hueso de la mano, y por si eso era poco, llega la mejor version de la historia, Cigarettes & Alcohol...el himno holligan por excelencia. Ya estoy destrozado. Con esto acabo el primer bloque del concierto.
Liam abandona el escenario y Noel ataca The Importance of Being Idle, aperetivo para una de las mejores caras B de los ultimos tiempos, The Masterplan, tambien cantada por Noel. Vuelve a salir Liam, y tocan Songbird, cancion que quizas habria sido cara B en algun single del Whats the Story Morning Glory, y que sin embargo, fue single del Heathen Chemistry.
Despues llegaron A bell will Ring, Acquiesce (otra gran cara B y que sono como un tiro de buena) y...LIVE FOREVER. Aqui si que me moje el pantalon. Se me estremecieron todos los putos pelos del cuerpo, pero nada comparado con lo que vendria mas tarde. Otra vez Liam abandona el escenario y Noel canta Mucky Fingers, el ultimo single de la unica banda del mundo donde dos hermanos suman dos cejas...bueno, a lo que ibamos...en esta cancion se nota un giro mas hacia la Velvet Underground de Noel...o eso dicen los que saben. Despues paso sin pena ni gloria Wonderwall...no me gusta la version electrica de esa cancion...pero todo el puto pabellon la coreo a gusto. Acto seguido llego LA CANCION...si..hablo de Champagne Supernova, y como ha dicho Surrender en otro post...me corri VIVO. Me falto poco para soltar una lagrimita..que cancion joder...indescriptible el torrente de sensaciones que a uno se le viene encima. Desde el punto de vista particular (emocionalmente hablando) el mejor momento de la noche.
Pensando que ya podia morirme a gusto tocan Rock´n´roll star, pero yo estaba aun bajo los efectos de lo anterior y me sono como algo ajeno. Con esto acabo el primer bloque...aplausos, gritos, risas...
Paradojicamente las dos primeras canciones de los bises fueron el momento mas flojo del concierto, Guess god thinks I'm abel y The Meaning of Soul, dos canciones totalmente mediocres que a mi me pasaron sin pena ni gloria.
Pero todo se soluciono cuando Liam se retira y...si, efectivamente, llega Don´t look back in anger, en mi opinion la mejor cancion de Oasis en directo, dejando Noel cantar al publico. Desgraciadamente no quedaba en mi cuerpo mas sustancia que segregar, aun asi fue igualmente emocionante e inolvidable. Y para acabar...la mejor cancion posible para acabar..una incendiaria version del My Generation de The Who. El final fue sencillamente espectacular. Zag, Gem, Andy y Noel formando una pared de sonido apabullante y Liam...le regalo la pandereta a un espectador, para acto seguido pedirle un cigarrillo a un tecnico de sonido y ofrecerselo a un de la primera fila. En plena apoteosis instrumental, se apoyo en un ampli como si la cosa no fuese con el. Ahi acabo la cosa. 90 minutos muy, muy intensos en la practica totalidad de los mismos
Llegamos a mitad del concierto de The Coral...a los que no preste la mas minima atencion. Con 10 minutos de retraso las luces se apagan...empiezan a sonar unas voces en playback que me resultan bastante familiares...efectivamente, la entrada de la bateria (tambien en playback) de Fuckin in the Bushes daba comienzo al concierto. Delirio colectivo (al cual yo contribuia encantado). Casi sin tiempo para tomar aire Turn up the Sun (la mejor cancion del ultimo album) la enlazan con Lyla, que suena como un clasico mas del grupo. Apoteosis. Liam da las gracias en castellano. Su voz suena, contra todo pronostico, espectacular y con el carisma de la mitad de los 90, aunque queda tapada en gran medida por el karaoke que formamos las 9000 almas que alli habria. El primer momento realmente grande de la noche llega con Morning Glory, en la cual ya me destroze las cuerdas vocales y me fracture algun hueso de la mano, y por si eso era poco, llega la mejor version de la historia, Cigarettes & Alcohol...el himno holligan por excelencia. Ya estoy destrozado. Con esto acabo el primer bloque del concierto.
Liam abandona el escenario y Noel ataca The Importance of Being Idle, aperetivo para una de las mejores caras B de los ultimos tiempos, The Masterplan, tambien cantada por Noel. Vuelve a salir Liam, y tocan Songbird, cancion que quizas habria sido cara B en algun single del Whats the Story Morning Glory, y que sin embargo, fue single del Heathen Chemistry.
Despues llegaron A bell will Ring, Acquiesce (otra gran cara B y que sono como un tiro de buena) y...LIVE FOREVER. Aqui si que me moje el pantalon. Se me estremecieron todos los putos pelos del cuerpo, pero nada comparado con lo que vendria mas tarde. Otra vez Liam abandona el escenario y Noel canta Mucky Fingers, el ultimo single de la unica banda del mundo donde dos hermanos suman dos cejas...bueno, a lo que ibamos...en esta cancion se nota un giro mas hacia la Velvet Underground de Noel...o eso dicen los que saben. Despues paso sin pena ni gloria Wonderwall...no me gusta la version electrica de esa cancion...pero todo el puto pabellon la coreo a gusto. Acto seguido llego LA CANCION...si..hablo de Champagne Supernova, y como ha dicho Surrender en otro post...me corri VIVO. Me falto poco para soltar una lagrimita..que cancion joder...indescriptible el torrente de sensaciones que a uno se le viene encima. Desde el punto de vista particular (emocionalmente hablando) el mejor momento de la noche.
Pensando que ya podia morirme a gusto tocan Rock´n´roll star, pero yo estaba aun bajo los efectos de lo anterior y me sono como algo ajeno. Con esto acabo el primer bloque...aplausos, gritos, risas...
Paradojicamente las dos primeras canciones de los bises fueron el momento mas flojo del concierto, Guess god thinks I'm abel y The Meaning of Soul, dos canciones totalmente mediocres que a mi me pasaron sin pena ni gloria.
Pero todo se soluciono cuando Liam se retira y...si, efectivamente, llega Don´t look back in anger, en mi opinion la mejor cancion de Oasis en directo, dejando Noel cantar al publico. Desgraciadamente no quedaba en mi cuerpo mas sustancia que segregar, aun asi fue igualmente emocionante e inolvidable. Y para acabar...la mejor cancion posible para acabar..una incendiaria version del My Generation de The Who. El final fue sencillamente espectacular. Zag, Gem, Andy y Noel formando una pared de sonido apabullante y Liam...le regalo la pandereta a un espectador, para acto seguido pedirle un cigarrillo a un tecnico de sonido y ofrecerselo a un de la primera fila. En plena apoteosis instrumental, se apoyo en un ampli como si la cosa no fuese con el. Ahi acabo la cosa. 90 minutos muy, muy intensos en la practica totalidad de los mismos
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